27 julio 2006

Datan cabo Ortegal en 1.160 millones de años, lo que duplica en edad a las rocas más antiguas de la Península Ibérica conocidas hasta ahora

[Ver nota en galego]



- El hallazgo permitirá establecer conexiones pasadas de los actuales continentes y profundizar en su movimiento a lo largo de la evolución de la vida
- Para encontrar formaciones geológicas tan primitivas hay que viajar hasta Australia, Canadá o Sudáfrica
- El resultado de esta investigación saldrá publicado en Journal of the Geological Society, de Londres, el próximo 1 de septiembre

La Península Ibérica es el doble de antigua de lo que se pensaba, según indica un reciente descubrimiento realizado en cabo Ortegal (La Coruña) por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Natural History Museum de Londres. La nueva datación del complejo geológico gallego lo sitúa en 1.160 millones de años (Ma), lo que duplica la edad de las rocas más antiguas conocidas hasta ahora en el territorio peninsular. El nuevo hallazgo permitirá establecer conexiones pasadas entre los actuales continentes y también profundizar en sus movimientos a lo largo de la evolución de la vida.

Esta sorprendente revelación ha necesitado de la colaboración del Laboratorio Xeolóxico de Laxe (Universidade da Coruña), la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Oviedo y el Natural History Museum de Londres. Sus resultados, que verán la luz en la revista científica Journal of the Geological Society el próximo 1 de septiembre, han sido avanzados hoy en una rueda de prensa celebrada en el museo Domus de La Coruña.

La vida de una roca
La roca datada en cabo Ortegal se conoce comúnmente como granito negro y se formó bajo la superficie terrestre, a partir de magma, hace 1.160 Ma. En aquella época la Tierra tenía una apariencia bastante inhóspita. No había animales, ni plantas, sólo seres vivos unicelulares. La atmósfera apenas contenía oxígeno y el Sol era un 10% menos brillante. El año duraba unos 500 días, de 17 horas cada uno, y la reproducción sexual era una novedad que acabó por acelerar la evolución.

A gran profundidad permanecieron las rocas ahora analizadas hasta que afloraron hace 200 M.a., cuando los continentes estaban agrupados en uno solo, Pangea, que se fracturó y produjo un acantilado de 700 metros de altura en lo que hoy día es cabo Ortegal. Las cosas habían cambiado mucho para entonces. Los dinosaurios dominaban el planeta, repleto de una vegetación exuberante, aunque todavía no hubiesen aparecido las primeras plantas con flor. A partir de ese momento, la gran masa de tierra comenzó a desmembrarse en varios fragmentos que tomaron direcciones y formas diferentes, hasta ubicarse en los lugares que ocupan los continentes en la actualidad.

Isótopos radiactivos
Para la datación de una roca tan antigua como la de cabo Ortegal, los investigadores han tenido que estudiar la concentración de isótopos radiactivos que presenta. Desde el momento de la formación de los minerales que componen el granito (cuarzo, feldespato y mica), estos elementos se van desintegrando y transformando en otros. En este caso el uranio, tras varias etapas de desintegración, acaba por convertirse en plomo. La relación entre ambos permite determinar el tiempo transcurrido hasta el presente y, por tanto, la edad de la roca. Los descubridores hablan de resultados sorprendentes, que muestran un inesperado y complejo escenario de la geología gallega. Para poder observar formaciones tan primitivas como las de cabo Ortegal hay que viajar hasta Australia, Canadá o Sudáfrica.


Fotografías disponibles en:
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